Manifiesto:
Desde hace casi dos años la población palestina sufre un castigo colectivo insoportable: bombardeos, destrucción, hambruna y una violencia constante. Miles de vidas segadas, familias desplazadas y comunidades enteras arrasadas constituyen una realidad que no podemos ni debemos normalizar. En los últimos días, la invasión terrestre de la ciudad de Gaza y la intensificación de las agresiones del Estado genocida han multiplicado el horror y la destrucción sobre una población exhausta, sitiada y despojada de lo más básico para sobrevivir. Esta ofensiva criminal nos obliga a redoblar nuestros esfuerzos, a no ceder un solo espacio al silencio ni a la indiferencia, y a fortalecer la solidaridad activa frente a quienes pretenden borrar a un pueblo entero de la faz de la tierra.
En Aragón hemos levantado la voz una y otra vez, desde las calles y las plazas, para decir alto y claro que el silencio no es opción. Nos une la convicción de que la paz, la justicia y la dignidad de los pueblos no son negociables.
Esa convicción está recogida en la propia Ley Aragonesa de Cultura de Paz y No Violencia, que compromete a las instituciones aragonesas a promover activamente la paz, los derechos humanos y la solidaridad internacional.



