CUT ante el día de la mujer trabajadora 2026
El Día Internacional de la Mujer (trabajadora), gracias a los esfuerzos intergubernamentales por borrar este último término, ha mudado engalanándose con lo mainstream, despolitizando así sus orígenes, fuertemente ligados a su contexto histórico e ideológico, un momento en que el capitalismo explotaba a las mujeres obreras fuera del hogar y perpetuaba su condición de seres humanos de “segunda clase”, enfrentándose además al sistema patriarcal y a aquellos que veían una amenaza en su incorporación al mundo laboral.
Antes incluso de que el 27 de agosto de 1910 en la II Conferencia Internacional de mujeres socialistas a propuesta de Clara Zetkin, Käte Duncker y otras compañeras se proclamara el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer para “promover la agitación por el sufragio femenino” o de su oficialidad en 1921 honrando el papel desempeñado por las mujeres en el inicio del proceso revolucionario ruso, las mujeres obreras en otras partes del mundo ya habían tomado las calles para luchar por sus derechos.
La primera huelga documentada en la que participaron trabajadoras exigiendo mejoras en la industria textil tuvo lugar en 1824 en Pawtucket.


Durante ese siglo y el siguiente, mujeres anónimas, costureras, lavanderas y trabajadoras del algodón en Estados Unidos, pero también cerilleras en Gran Bretaña o cigarreras en España participaron en huelgas que no sólo exigían derechos laborales.
Muchas huelgas se articularon en torno a elementos que afectaban directamente la vida de la clase trabajadora que no concernían directamente a la producción; aspectos como la vivienda, la falta de acceso a los alimentos, la salubridad, y otros como la seguridad frente a la violencia sexual, las garantías de aborto, el acceso a la salud, la posibilidad de lactar, las contiendas bélicas o el acceso a infraestructuras claves como podían ser una carretera o una canalización de agua ocuparon un lugar significativo en esas movilizaciones.
En pleno s. XXI hay muchas luchas, miles de realidades y millones de mujeres diferentes, por eso la lucha solidaria internacionalista también tiene que darse en lo local. Si quemamos el patriarcado, hay que quemar el capitalismo, porque ambos se nutren creando una explotación estructural que recorre el mundo succionando y oprimiendo a su antojo.
El 8 de marzo es un día de reivindicación, usémoslo para visibilizar las luchas, pero no dejemos que las instituciones invisibilicen que el resto del año, cada día, cada semana, seguimos trabajamos codo a codo con todas las compañeras desde los sindicatos, desde las asociaciones, desde los grupos de amigas, para frenar los abusos y ser siempre mujeres libres.
¡Hoy y todos los días, entalto las mujeres libres!
Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT)


